La Especificidad

Dos palabras de Jesús en el Evangelio sitúan bien esta especificidad. La primera en el Evangelio de San Mateo, termina el sermón que Jesús hizo a sus 12 Apóstoles cuando los envió en misión: <<… y el que diere de beber a uno de estos pequeños sólo un vaso de agua fresca en razón de discípulo, en verdad os digo que no perderá su recompensa>>. (Mt.25,40)

He aquí nuestra especificidad: ser uno de éstos más pequeños, y si no lo somos todavía, llegaremos a serlo dejándonos formar por Jesús, asimilando el Mensaje. Vemos así que lo que es específico del Alma Pequeña, no es lo que ella hace, no son las obras que ella realiza, sino lo que ella es, “uno de estos más pequeños” a quien uno puede hacer el bien. El Alma Pequeña llega a ser “amor”, o que me hagan el bien, permanecer en la actitud del pequeñito que es incapaz de vengarse, que sólo puede expresar con sus lágrimas o con su sonrisa, su sed de ser amado; alcanzamos aquí la manera específica con la que el Alma Pequeña participa en la co-redención(*): ofrecerse a Dios y estar ante los demás en una disposición tal que ellos se sientan estimulados a hacerme el bien,a tener libremente para conmigo un gesto de benevolencia que les salvará a ellos mismos. Encontramos esta idea en Santa Teresa del Niño Jesús: <<Hace algún tiempo, yo tenía mucha dificultad en tomar estos medicamentos caros, pero ahora eso no me importa, al contrario. Es desde que he leído en la vida de Santa Gertrudis, que se regocijaba ella misma, diciéndome que todo sería para ventaja de aquéllos que nos hacen el bien. Ella se apoyaba en la Palabra de Nuestro Señor: <<Ce que vous le ferez>>. (Últimas conversaciones, el Cuaderno amarillo del 21 al 26 de Mayo de 1897, nro. 4).
Profundizaremos esta idea de la Co-redención en el capítulo III, al hablar de la finalidad de la Legión.

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