La Espiritualidad

En esta especificidad se desarrolla la espiritualidad de la Legión de las Almas Pequeñas. Recordemos el artículo 3 de los Estatutos: <<La espiritualidad es evangélica; ella se propone introducir la infancia espiritual en la huella de Santa Teresa de Lisieux y a la escucha del Mensaje del Amor Misericordioso a las Almas Pequeñas. Ella está centrada en el amor de Nuestro Señor Jesucristo; intenta amarle y hacerle amar por la intercesión de la gloriosa Virgen María. En la expresión de su fidelidad total a la Iglesia, intenta hacer acoger y amar las enseñanzas y las decisiones del Magisterio, como amor concreto del Señor y como remedio a la crisis de fe en la segunda mitad del Siglo XX>>. La Espiritualidad de la Legión es por lo tanto, evangélica, cristocéntrica, Mariana y eclesial.

3.1 Espiritualidad evangélica

<<Por consiguiente, el que se haga pequeño tal como este niño…>> (Mt. 18,4)

Mensaje del 7 de Julio de 1967:

<<Jesús: ¿Quieres saber lo que significa ser Alma Pequeña?
Niño Pequeño, Alma Pequeña, sinónimo de lo que es pequeño. ¿Qué se pide a los niños pequeños? Nada más que lo que sus almas pequeñas pueden dar.
Por eso, no te asustes de lo poco que me das. Puesto que viene de un niño pequeño, este poco es ya mucho.
Deja las grandes mortificaciones para los gigantes de la santidad. No es tu vía. El ser Alma Pequeña puede llegar al heroísmo. Es el destino de la minoría.
¿Quieres pertenecer a esta minoría?
Sobretodo, pido a todas las Almas pequeñas una confianza y un abandono de niño. Y, en medio de todo lo que pueda ocurrirles, la fidelidad a la gracia. Unas mortificaciones pequeñas acompañadas de puro amor, el recuerdo de mi Santa Presencia; una fe total, inquebrantable, en medio del flujo y reflujo del Amor Divino. Pues uno de los juegos preferidos de mi Sabiduría consiste en darse y retirarse para volverse a dar otra vez a aquel que se presta con amor a este juego.

Margarita:
He comprendido que, en resumidas cuentas las Almas Pequeñas no son si no niños en la vía espiritual y tienen todo que aprender de Maestro Amado; Él no espera de ellas otra cosa que su docilidad y su buena voluntad para dejarse llevar. Esto no excluye de ninguna manera, el esfuerzo personal que hay que hacer para responder generosamente a la llama del Amor Misericordioso>>.

3.2 Espiritualidad Cristocéntrica

Las Almas Pequeñas están todas vueltas hacia el Divino Corazón de Jesús

<<Mis Almas Pequeñas consolarán mi Divino Corazón con más cariño, más generosidad y de esta forma saciarán la sed de amor que me tortura>> (Mensaje de 19 de Enero de 1967)

En su Amor por Cristo, las Almas Pequeñas se empeñan muy particularmente en manifestar su respeto y su amor a la Santa Eucaristía. Ellas escuchan las quejas del Señor con respecto a la recepción de la Eucaristía, como Jesús lo pide en el Mensaje:

<<¡Yo soy el Amor en la Santas Eucaristía; pero soy Dios siempre!
¡Y los hombres se acercan a Mi sin temor y sin respeto! (…)
Sé un ejemplo de respeto en la recepción de mi Sacramento de Amor.
Compensa la locura de los hombres con una mayor reverencia cuando Yo vengo a ti>> (17.03.1977)

En esta disposición espiritual, el Alma Pequeña acudirá regularmente al Sacramento de la Penitencia para recibir la absolución de sus pecados y encontrar así la belleza de la inocencia del niño que acaba de ser bautizado. Además, como lo prescribe el Magisterio de la Iglesia, si llegara el Alma Pequeña a cometer un pecado grave, no comulgará sin haberse confesado, sin perder su confianza en el Amor del Señor.

Porque es cristocéntrica, la espiritualidad es también trinitaria:

<<La Santa Trinidad estableció en ti su morada. Sé atenta a esta Presencia, mi querida hija… no defraudes jamás a tu Dios. Un día te dije: “Te desposaré en la alegría”. Este es el preludio. Entrégate a los demás sin medida>> (11.11.1965)

<<La Santa Trinidad en ti ama, actúa, difunde>> (21.05.1967)

3.3 Espiritualidad Mariana

La Virgen María es el Alma Pequeña por excelencia. Ella es nuestro modelo, pues nos muestra lo que Dios ha hecho en ella por su “Si” total a la acción del Espíritu Santo. Ella es la fuente de las Almas Pequeñas y el canal a través del cual fluyen todas las gracias del Señor. Cuando el Alma Pequeña acepta ser pequeña, el Señor la transforma también en fuente para los demás.
Siendo la Virgen maría también Reina, Madre y Guía única de las Almas Pequeñas, Jesús nos invita a formar un ejército bajo su dirección dulce y suave:

<<Pequeñas Almas humildes y confiadas acercaos a vuestro Dios sin temor. Formad alrededor de El, y para su mayor gloria, un ejército invencible bajo la dirección dulce y suave de Mi Madre muy amable>> (14.08.1966)

<<Para la Orden de las Almas Pequeñas:
Un sólo Maestro, Dios.
Un solo guía, mi Madre;
Un pequeño instrumento: tú;
Sólo un camino, pequeñito, el abandono entre mis brazos>>. (09.05.1967)

3.4- Espiritualidad eclesial

En su relación con la Iglesia, las Almas Pequeñas hacen hincapié en la fidelidad y la obediencia al Magisterio de la Iglesia, es decir, a la enseñanza constante de la Iglesia suministrada por el Papa y los Obispos en comunión con él. El amor que las almas Pequeñas manifiestan al Papa en quien ven al representante de Cristo sobre la tierra, no disminuye en nada la relación filial hacia su Obispo, sino al contrario, la refuerza y quiere ser, por su ejemplo, un apoyo para él en su tarea de conducir todo el Pueblo de Dios. Este mismo espíritu de amor filial, lo desarrollan las Almas Pequeñas hacia el Papa y su Obispo en todas sus relaciones con los sacerdotes así como con sus hermanos y hermanas cristianas, a fin de contribuir así a la unidad de corazón y de alma en la adhesión a las Verdades de la fe.

Por encima de todo, el amor a la Iglesia anima todas las acciones del Alma Pequeña. En este amor está incluido muy particularmente la caridad hacia el prójimo, que se manifiesta en la repartición de bienes.

<<La desproporción que existe entre los pueblos y particularmente entre las almas, es crucificante  para Mí La nueva Encíclica”(Populorum Progressio)” escrita por Pablo VI, pone un bálsamo sobre mi corazón herido. Urge socorrer a vuestros hermanos, mis pobres hijos hambrientos (…)
Yo, vuestro Dios, os mando: amaos y ayudaos mutuamente. Preocupaos del bien verdadero, el que será vuestro eternamente. Pues si dais lo que a veces es causa de tanto mal, amontonáis para el cielo tesoros inestimables, que no podrán ser arrebatados>>. (30.03.67)

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